sábado, 23 de mayo de 2009

Crónicas de fábrica

Mi corazón latía de tal forma que sentía su pálpito en el fondo de mi garganta cuando entramos por el gran portón azul que separa el hermoso patio interior de la calle Heliótropo. Causante de mi exaltación fue que este mismo portón estaba cerrado, cuando en visitas anteriores procuraba estar abierto a todo el público.

Cargadas de ilusión nos habíamos propuesto visualizar el entorno que pronto se convertiría en nuestro lugar principal de trabajo. Yo sabía que existía algún problema; nos habían comentado ya algo del desalojo. Por esta misma razón íbamos a pedir permiso para retratar la vida y el ocio en este lugar.

Fue una chica, la que nos abrió la puerta. Después de exponer brevemente nuestro propósito, ella se encogió de hombros. A pesar de su gesto de desconocimiento, su rostro revelaba claramente que teníamos pocas posibilidades de avanzar en nuestro plan. De hecho tuve la sensación de que estaba más distante que al principio.

“David”, dijo, cuando pasó por su lado un joven de ojos oscuros y mirada triste. Él se paró por un instante. “Estas chicas preguntan si pueden sacar unas fotos para una exposición”.

La expresión de su rostro se oscureció aún más, y mi corazón, por un momento, pareció rendirse ante los impulsos nerviosos de mi entorno. Pensé que no podríamos realizar nuestro proyecto de plasmar el planteamiento que se estrechaba ante nuestros ojos, y que con tanto esmero habían trabajado ellos, que pasaban aquí día tras día.

Instantáneamente se dio la vuelta y echó a andar, desapareciendo por la vuelta de la esquina.

“David”, repitió la chica y con su tono pretendía consolar el desánimo del amigo. A nosotras nos dirigió la palabra para explicarnos la situación, y que por favor viniésemos el miércoles por la tarde para exponer nuestro proyecto en la asamblea.

Accediendo a la propuesta abandonamos el lugar para hablar con el resto del grupo. Yo por mi parte, a pesar de haber temido una reacción así, no volví a dudar que finalmente pudiéramos llegar a nuestro fin.

Unas dos semanas más tarde, mientras volvía a estar en aquel patio interior lleno de vida, música y energía, rodeada de personas abiertas y sinceras que habían llegado por la celebración del LadyFest, saqué algunas fotos de un joven amable y sonriente, que pronto me saludaría de la forma más cálida posible.

Como David, las demás personas que se habían mostrado escépticas y distantes ante la presencia de nuestras cámaras de fotos, también nos tratan como si fuéramos algo más que simples fotógrafos en busca de algo que presentar en nuestra exposición, sino que intentamos, desde nuestro ámbito defender sus intereses, que a estas alturas han llegado a convertirse también en los nuestros.

domingo, 17 de mayo de 2009

I Exposición de Cucarachas en el desván


Cucarachas en el desván os presenta su primera exposición de fotografía La Cultura sin Precio.

19 de mayo al 19 de junio.
Facultad de Comunicación.

La inauguración es el 19 de mayo a las 12:00 en el Salón de Grados de la Facultad.

Integrantes de Cucarachas en el desván:
Gema Valencia
Rosa Vroom
Manuel Jodar
Cristina Aldehuela
Rafa Torreras
Daniela Kersting

¡Os esperamos!